martes, 4 de mayo de 2010

"ESTUDIOS DE ASTROLOGIA VII" ÍNDICE Prefacio

"ESTUDIOS DE ASTROLOGIA VII "

Elman Bacher
Studies in Astrology
(1962)


LA
FRATERNIDAD
ROSACRUZ

THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP
P.O. Box 713

Oceanside, CA. 92049-0713 USA

http://www.rosicrucian.com/foreign/spanish.htm

Spanish@rosicrucianfellowship.org


ÍNDICE

Prefacio,

Introducción,

Capítulo I
El Arte Dramático,

Capítulo II
Cintas Cinematográficas,

Capítulo III
Curación,

Capítulo IV
La Fraternidad del Astrólogo, el Artista, el Sacerdote y el Curador,

Capítulo V
Alegrías Planetarias,

Capítulo VI
Descripción de Personajes Famosos de Shakespeare,

Capítulo VII
La Facultad de la Intuición,

Capítulo VIII
Experiencia Animal,

PREFACIO
Los seis volúmenes precedentes de esta serie de interpretaciones astrológicas han
tenido una acogida tan calurosa por parte de tantos estudiantes de astrología en todas partes,
que nos sentimos satisfechos de añadir el séptimo volumen a la serie.
El conocimiento profundo de Elman Bacher y su dedicación a la parte espiritual de
la ciencia estelar, aunados a su comprensión sobrenatural de la naturaleza humana, le
permitieron someter tratados astrológicos iluminadores que indudablemente lo colocan
entre los mejores astrólogos esotéricos modernos.
Sus exposiciones ayudarán al hombre cada vez más, en el conocimiento propio y la
realización de su más alto destino conforme la verdad y el valor de su interpretación
espiritual de la astrología tengan mayor aceptación general.
El señor Bacher, antes de su transición en el año 1954, nos había expresado su deseo
ardiente de ver sus artículos publicados en forma de libro y aunque lamentamos
hondamente que él no viviera para verlos a la disposición del público en esta forma
conveniente, nos sentimos felices al saber que su aspiración se ha realizado.

***

del libro " Estudios de Astrología VII ", de Elman Bacher

INTRODUCCIÓN


INTRODUCCIÓN

La astrología es para el estudiante Rosacruz una fase de la religión, básicamente una
ciencia espiritual. Esta ciencia, más que ningún otro estudio revela al hombre a sí mismo.
Ninguna otra ciencia es tan sublime, tan profunda y tan abarcadora. Ella revela la relación
entre Dios (el Macrocosmo) y el hombre (el Microcosmo), demostrando que ambos son uno
fundamentalmente.
La ciencia oculta, al investigar las fuerzas más sutiles que chocan sobre el hombre
(el Espíritu) y sus vehículos, ha trazado sus efectos con no menos precisión que la ciencia
académica ha hecho con las relaciones del mar y el suelo, de la planta y el animal, a los
rayos del sol y de la luna.
Con este conocimiento podemos determinar el patrón astrológico de cada individuo
y conocer la potencia o la debilidad relativas de las diferentes fuerzas actuantes en cada
vida. De acuerdo con lo que hayamos alcanzado de dicho conocimiento, podemos
comenzar la formación sistemática y científica del carácter - ¡y el carácter es destino! -.
Nosotros observamos los periodos y estaciones que son cósmicamente ventajosos para el
desenvolvimiento de cualidades aún no desarrolladas, corrigiendo rasgos defectuosos y
eliminando inclinaciones destructivas.
La divina ciencia de la astrología revela las causas ocultas que trabajan en nuestras
vidas. Asesora al adulto con respecto a la vocación, a los padres en la guía de los niños, al
maestro en la dirección de los discípulos, al médico en el diagnóstico de las enfermedades;
de esa manera prestándoles ayuda a todos en cualquier situación en que se hallen.
Ningún otro tema dentro del margen del conocimiento humano parece contener
hasta la fecha, las posibilidades extendidas a los astrólogos para ayudar a los demás a su
propia dignidad como dioses-en-formación, a un entendimiento mayor de la ley universal y
a la verificación de nuestra eterna seguridad en los brazos acariciadores de la Vida Infinita
y el Ser Ilimitado.

***

del libro " Estudios de Astrología VII ", de Elman Bacher

EL ARTE DRAMÁTICO


LA ASTROLOGÍA: EL ARTE DE LAS ARTES
CAPÍTULO I

EL ARTE DRAMÁTICO


El instinto de la representación es tan primordial para la naturaleza humana como cualquier otro instinto. Considere la tendencia natural de toda la gente de acentuar o intensificar la comunicación por medio de la palabra con gestos y expresiones faciales. Este
énfasis natural es lo que está cultivado por el intenso entrenamiento en el arte dramático, del mismo modo que la belleza natural de la voz hablada se cultiva en el arte del canto.
Dramatizar significa intensificar - en cualquier forma o a través de cualquier medio. Por consiguiente, la dramatización es uno de los atributos arquetípicos de todas las artes - la expresión organizada de un “punto” especializado de reacción emocional, de pensamiento o
de realización. Aún la ejecución de dos o tres octavas de una escala en el piano (por lo general no considerada particularmente hermosa) puede ser dramatizada por medio de la dinámica tonal en formas tales que su identidad mecánica como una “escala” es
transformada en un “punto” de musicalidad expresiva. La habilidad técnica puede prestarse para producir trabajo artístico generalmente designado como mediocre. La mediocridad artística es esencialmente, arte producido sin inspiración.
La inspiración en cualquier forma - y hay muchas maneras de experimentarla - es la forma más altamente dramatizada de la experiencia humana; en ninguna otra forma experimentamos la reacción y la realización con mayor intensidad. Así como Marte y la
Luna son una impregnación y receptividad de “octava más baja”, del-mismo modo el Sol y Neptuno son una impregnación y receptividad de “octava más alta”. El cáliz de Neptuno
recibe el torrente de poder solar en la “simiente del alma” (el pequeño círculo en el fondo del símbolo de Neptuno), el símbolo de la impregnación espiritual o psíquica, la cual, en cualquier forma, es inspiración; y la inspiración es siempre una indicación de la respuesta al poder del amor solar - el signo Leo del Gran Mándala -. El Piscis de Neptuno es la octava superior de la trinidad de agua iniciada por el signo cardinal de Cáncer el cual es el principio triuno de la respuesta vibratoria simpática. El Sol y Neptuno son (en
combinación) la identidad planetaria del Padre-Madre Dios de la humanidad.
El arte dramático tuvo su comienzo en la ceremonia; la ceremonia a su vez, fue la forma del hombre de personalizar sus realizaciones espirituales por símbolos de acción. La ceremonia y el mito son dos maneras de decir la misma cosa: haciendo público por medio
de la acción y el relato, aquello que representa los conceptos humanos de los principios de vida. La verdad del hombre es “la verdad de la Vida vista en un espejo”; el espejo es el
estado evolutivo de la conciencia emocional del ser en desarrollo. El arte de la representación es el más personalizado de todas las formas del arte interpretativo - usando como instrumentos la voz del cantante y el cuerpo del bailarín -. El bailarín se mueve en
ritmos especializados, el cantante “habla” en tonos especializados, el actor (por medio del movimiento y la palabra) tiene algo de ambos. El gran actor funde dos talentos altamente especializados; el de la pantomima que es “baile literal”, y el de la lectura de líneas, que es “canto literal”. La buena representación formaliza ciertos principios estéticos del mismo modo que la buena prosa; los movimientos del bailarín y la expresión vocal del cantante
corresponden a la representación así como la poesía a la buena prosa.
Teniendo en mente que “dramatizar” significa “intensificar”, consideramos ahora la significación del diámetro Leo-Acuario, signos de la quinta casa de Aries-Libra, como el símbolo arquetípico del principio de la expresión dramática. Este diámetro es la polarización de lo que se simboliza esencialmente por la quinta casa del Gran Mándala - la irradiación individualizada de los poderes emocionales -. Leo, fijo, de fuego, es el signo que inicia la cruz fija, análogo a Aries y Sagitario de las Cruces cardinal y mudable, respectivamente. Es el aspecto de amor del Yo Soy arquetípico y debido, al orden de ubicación, Leo es la liberación de lo que está establecido en la cuarta casa. Su nota clave es
Yo libero y es pábulo no sólo para los otros tres signos de la cruz fija sino también para la expresión activa del Sol en el horóscopo.
La generación es Escorpión-octava-casa así como la liberación individualizada es Leo-quinta-casa- polarizados espiritualmente y por el genio a través de Acuario-undécima casa.
Debemos tener presente que el poder, como Principio del Sol, no tiene propósito alguno a menos que sea liberado y radiado. Todo el amor en el corazón humano, toda la dotación creadora, todo el genio inspirado, manifestador o interpretativo son relativamente
insustanciales si no se expresan y es a través de Leo-Acuario y Sol-Urano que nosotros expresamos creadora-mente, hasta dónde los humanos pueden ser creadores. Nosotros contribuimos vitalidad emocional a las relaciones y a nuestro trabajo por medio del atributo de amor de Leo. A través de él encontramos que el recurso de aquello que es complementación enfocada, es generación y regeneración de Escorpión. Leo es el gran símbolo de la alegría natural espontánea, el atributo dinámico cuya realización pasiva y
transitoria es llamada “felicidad”. Solo a través del regocijo es que amamos verdaderamente, manifestamos o interpretamos con veracidad y servimos sinceramente. El júbilo es un factor inevitable en la conciencia del artista aún en medio de la “sangre, el
sudor y las lágrimas”; no estar alegre es no amar ni irradiar, en el sentido creador de la palabra. Las penas de Leo-Sol están arraigadas en la falta de oportunidad o en la congestión
de la destreza para ejercitar la irradiación del amor a otras personas o al trabajo. Las agonías de Acuario-Urano están arraigadas en la incapacidad de afrontar los retos gravitacionales de Luna-Saturno y en los “dolores del nacimiento” de la manifestación bipolar. La conciencia humana no individualizada está representada por la sucesión de los es - Aries, Tauro, Géminis y Cáncer -. La radiactividad de esta octava de conciencia primitiva está en el signo de Escorpión, signo de la quinta casa de Cáncer de Luna - el instinto de engendrar formas como una liberación de recursos del deseo -. Con la individualización, sin embargo, la persona se mueve en sucesión evolutiva un paso más adelante del diámetro Leo-Acuario y su irradiación del deseo es transformada por
lo menos en un aspecto primitivo de conciencia de amor y conciencia de poder individualizadas. La conciencia de poder individualizada es la primera necesidad indispensable en el desarrollo y cumplimiento del arte manifestador o interpretativo. Por lo tanto, cualquier artista debe saber que él es un poder y la integración personal debe efectuarse antes que esa conciencia de poder pueda ser expresada. Ahora, sobre el dramaturgo y el actor:
El dramaturgo es una especialización del prosista y del poeta, o de ambos. Sin embargo, él es esencialmente más poeta que prosista, por las especializaciones de su arte aún si no escribiera (y la mayoría de los dramaturgos no lo hacen) específicamente en
verso. La composición de drama implica no sólo una afinación instintiva con el principio del ritmo, sino también can la musicalidad inherente de los valores del canto. El debe tener algún conocimiento de los valores del movimiento inherente al baile ya que la representación es pantomima y acción así como la palabra. Un sentido de “proporción del tiempo” es tan necesario para su trabajo como lo es el sentido de “proporción del espacio”
para el pintor o la “proporción del tono” para el compositor. La conciencia del tiempo es lo que llamamos la conciencia de la sucesión de reacción y realización. “Las reacciones y
realizaciones humanas” son lo que el dramaturgo presenta en forma “dramatizada” estéticamente organizada. Realmente, la “acción” representada en el escenario es la objetivación de series de reacciones y realizaciones individualizadas. En el escenario o en
la vida real, esta “acción” es siempre usa exteriorización de estados internos. Y la mentalidad proteica o el entendimiento del dramaturgo le hace posible construir la acción de su drama de acuerdo con un “conocimiento interno” profundo de la conciencia del tiempo individualizada. El autor dramático puede o no tratar de presentar un mensaje en su obra; pero lo que él presenta, ya como “mensaje” o “drama puro”, es la organización de su concepto de los arquetipos reflejados a través de la conciencia humana individual o
combinada. Si usted lee cualquier obra digna de ser señalada como arte dramático encontrará en algún sitio un “punto emocional” que es el arquetipo de la obra completa, no importa lo complejo de su estructura. El arte del drama manifestador (el escrito de dramas)
es en este punto emocional, la organización armoniosa y expresiva de los elementos que son enfocados, así como el árbol está enfocado en su semilla.
El Gran Mándala Astrológico con Aries de Ascendente, los puntos estructurales cardinales conectados en un cuadrado, los signos de agua conectados en un triángulo, es la imagen simbólica de lo que todo arte trata de interpretar. He aquí la familia humana - el
varón y la hembra de “padre e hijo”, varón y hembra en estado de inmadurez y de madurez, y el cuádruple intercambio de polaridad física, genérica y evolutiva -. El trino de los signos de agua es el principio de la vibración simpática por el cual manifestadores e
interpretadores “se afinan” con arquetipos a ser expresados a través de conceptos individualizados en el medio estético.
La segunda representación del Gran Mándala tiene los signos fijos en los puntos estructurales, Leo como Ascendente, Escorpión como base. Este es el mándala de todos los artistas manifestadores (creadores) radiando de su recurso de poder creador, polarizados,
por el genio de Acuario para realizar una redención inspiradora kármica del subconsciente grupal de la humanidad. La posición de Cáncer como signo de la duodécima casa de este mándala nos demuestra que la potencialidad radiante del Ascendente Leo es derivada de una profunda fuente de simpatía, cuyo arquetipo es la “paternidad o maternidad”. Ningún dramaturgo eminente y verdadero hace su mejor y más inspirado trabajo impelido
básicamente por un deseo de hacerse de millones de pesos o de alcanzar fama o aplausos.
Lo hace porque no puede abstenerse de ello y vivir. Sólo que la gente verdaderamente madura puede vivir (en el verdadero sentido de la palabra) sin contribuir a la vida. El dramaturgo u otro artista manifestador, es un padre espiritual, un “epigenitor” de su
arquetipo. La base de Escorpión de este mándala apunta hacia la base psicológica de intenso poder de deseo regenerador. Ningún gran artista es un marica psicológico; hay percepción profunda, honda comprensión, sexualidad potente, emociones intensas y
consciente o inconscientemente una aspiración ardiente en todos ellos.
La tercera representación básica del Gran Mándala tiene a Sagitario en el Ascendente, signos comunes en los puntos estructurales y Piscis como base. Este es el mándala del artista interpretador que se armoniza con el concepto del manifestador y hace de sí mismo un vehículo para la incorporación de ese concepto. Puede ser llamado, como cuadro abstracto del artista interpretador, el “mándala de la instrumentación individualizada”. El artista interpretador, disciplina, desarrolla y organiza sus habilidades y sus facultades para poder calificar el ejercicio inspirador. Han existido varios artistas en el campo del drama, del baile y de la música que han calificado para el título de manifestador.
De los artistas interpretadores hay dos tipos básicos:
Un tipo es el de la personalidad arquetípica de la cual existen - y han existido - varios ejemplos notables en la esfera de la representación cinematográfica. Representativos de este tipo en el cine mudo y hablado son tales como: Rodolfo Valentino, Theda Bara, Mary Pickford (como la “Novia de América” de años pasados), Douglas Fairbanks, padre, Mae West, Clark Gable y otros. El ejemplo sobresaliente de la personalidad arquetípica en
el cine de hoy es “Bing Crosby” - el “trovador del mundo” -. (1951).
El segundo tipo es el del verdadero intérprete dramático, el actor o actriz cuya personalidad y equipo personal son pábulo para la afinación con el concepto del manifestador. Todos los grandes artistas dramáticos son de este tipo y ellos personalmente,
por su influencia están entre los más conspicuos “inspiradores” de la raza humana. El Ascendente Sagitario del “mándala del intérprete” pinta el sacerdocio esotérico (o psicológico) de toda representación dramática. Por el poder del actor, la esencia de las
vibraciones de la personalidad humana es representada en los papeles que él desempeña; estos patrones de vibración de la personalidad son condensaciones de principios de vida
expresándose a través del arquetipo humano. La proyección inspiradora del actor fundida con la destreza y conocimiento del dramaturgo, contribuye con una vitalización de conciencia humana de su propia experiencia e identidad como una expresión de vida. El hombre trata siempre de realizar las verdades de su arquetipo y más que ningún otro arte, el drama tiene el poder de encender puntos de esta realización. Nosotros no vemos realmente
nuestro propio (individual) yo en las representaciones de los grandes actores; vemos “puntos del yo” exteriorizados. Nuestra respuesta al impacto de una gran representación de un drama trágico tiene el efecto de elevar nuestra conciencia del “dolor localizado de nuestras penas personales” a una vasta participación de las penas y sufrimientos de la humanidad evolutiva. El actor y la actriz son intermediarios entre nuestra conciencia del yo
separativo y nuestra conciencia de identidad con la egoidad de nuestro arquetipo - la humanidad -. Préstele un poco de consideración a sus respuestas a las funciones de la buena
representación. ¿Recuerda usted un sentido de “expansión en el yo superior” por el estímulo a su simpatía, su fe, su amor y sus inspiraciones?.
Puede mencionarse aquí, a una persona que en su día fue considerada por muchos como la más grande en el campo del arte dramático y cuyo cumplimiento de la dotación artística significó uno de los más grandes progresos del arte teatral: Mme. Sarah Bernhardt.
La carrera de esta eminente actriz francesa (ella era nativa de París y también de Escorpión) en los escenarios del mundo cubrió un lapso de algo así como sesenta años y desde el punto
de vista de una completa “cantidad de expresión”, así como de cualidad, fue un fenómeno de proporciones imponentes. Ella no sólo interpretó papeles principales de los repertorios clásicos, melodramáticos y líricos, sino que siendo tan grande el poder de su vibración, inspiró la producción de un gran número de los mejores dramas de su tiempo - por autores tales como François Coppée, Víctor Hugo, Edmond Rostand, y muchos otros -. Esta mujer
fue en verdad una sacerdotisa del arte dramático, consagrada con todas las fibras de su ser, al cumplimiento de una dotación que fue verdaderamente un gesto de lo divino para los de este plano. Léase una buena biografía de su vida. Reanimará su conciencia con una fe
renovada en el poder de la belleza que vive en el arquetipo humano.
Con relación a la lectura astrológica, la esencia simbólica de la habilidad dramática es Venus, Júpiter y Neptuno, los signos Piscis y Leo y la quinta casa. La “carrera dramática” envuelve ciertas configuraciones favorables con la Luna (como símbolo del
público) y también de la sexta y décima casas. (Los logros prodigiosos de la Señora Bernhardt están indicados por el Sol en Escorpión en combinación con una conjunción de
Júpiter y Urano; es posible que ella tuviera la Luna y Neptuno en Piscis - Duodécima casa - con Aries en el Ascendente.
¿Dramatiza el astrólogo?. Si es así, ¿cuál es su teatro y de quién son las líneas que él lee?. Un factor en la ética del servicio astrológico exige que el astrólogo consultor sumerja sus sentimientos personales evitando de ese modo la descarga de vibraciones negativas contra su cliente perturbado y para que pueda efectuarse la claridad de armonización con el horóscopo. En este respecto, él hace exactamente lo que el actor tiene que hacer. El astrólogo en su persona y vibración, debe dramatizar la serenidad, la amistad, la
iluminación, el incentivo y el amor. Esto no es “hipocresía”, aunque la palabra hipocresía significa esencialmente “uno que desempeña un papel”. El hipócrita falsifica por una naturaleza, el astrólogo representa a través de las verdades de la naturaleza
humana.
El astrólogo “lee las líneas” de la naturaleza humana como una explicación de los principios de vida funcionando a través de un arquetipo particular. Un escenario es cualquier lugar donde él presenta privada o públicamente verdades astrológicas para la
iluminación de la conciencia de otras personas. El astrólogo se presta a dramatizar el bien esencial de la persona para quien él lee y en esta función prueba su identidad como hermano espiritual del artista dramático.

***

del libro " Estudios de Astrología VII ", de Elman Bacher

*

CINTAS CINEMATOGRÁFICAS


CAPÍTULO II



CINTAS CINEMATOGRÁFICAS


El desarrollo de las películas como un arte de entretenimiento ha sido uno de los
fenómenos más extraordinarios de esta época. Ha traído drama, comedia, música, color,
baile, viajes, noticias, adelanto educativo y una marcada influencia cultural en sus mejores
formas, a las vidas de millones de personas, que de otra manera tal vez no hubieran
experimentado estas cosas realmente. En esta disertación nosotros no estamos interesados
en el desarrollo técnico sino en la significación oculta de la representación cinematográfica
y su efecto en las mentes y la conciencia de las personas de hoy. Existen los pioneros, como
en cualquier otro arte, que han osado resplandecer el camino hacia un progreso cultural más
amplio. Existen además, los trabajadores que adaptan los hallazgos de los pioneros y los
desarrollan en una escala mayor y más perfecta a medida que pasa el tiempo. También
existen los manifestadores del cine que no están interesados particularmente ni aún están
conscientes del progreso cultural y “que dan al público lo que éste quiere” en términos de
mantener aquello que ha sido establecido como normas de valor de entretenimiento. El
último grupo es el que más conspicuamente “alimenta la tendencia escapista del público”;
los dos primeros grupos sirven para mejorar, extender y regenerar el gusto y la apreciación
del público y son ellos mayormente los responsables de la cualidad más elevada del valor
artístico que puede hallarse en este trabajo.
Muchas veces las películas cinematográficas han sido mencionadas como un
“mecanismo de escape”, como una “panacea” para ayudar a la gente a olvidarse de sí
mismos y de sus inconvenientes. Una interpretación semejante muestra una falta de
comprensión. El arte cinematográfico no es esencialmente un mecanismo de escape aun
cuando alguna gente lo use como tal. Un acercamiento psicológico a este capricho de la
naturaleza humana debe recaer sobre el factor humano y no sobre el factor del cine. Los
nombres de los “mecanismos de escape” son numerosos; vamos a considerar su esencia.
Hablando astrológicamente, la vibración de Neptuno irredimido en combinación con
cualquier aspecto de cuadratura o de oposición es una potencialidad para el mecanismo de
escape. Los aspectos de cuadratura y oposición son puntos de división interna, congestión
de potencialidades, tendencias a la disgregación, puntos de ignorancia, confusión de
identidades, falta de conciencia de sí mismo, falta de confianza propia, inhibiciones a
través del temor y el odio, etc. La falta de regeneración de Neptuno es, entre otras cosas,
nuestra potencialidad de darle poder a las ilusiones. Y todos nosotros hacemos eso en
alguna u otra forma hasta que la conciencia se inunda con la luz del entendimiento y la
percepción clara como experiencia adquirida por la desilusión. Cuando sufrimos por
cualquiera de estas condiciones negativas y no sabemos por qué sufrimos, nosotros
tratamos de identificar las verdades internas con algo o con alguien fuera de nosotros
mismos.
Si se puede decir que la humanidad está motivada por un objetivo común, ese
objetivo es ciertamente la realización de ideales. El ideal es una música que una vez oída se
hace irresistible. La búsqueda de la realización de esta idealidad es el gran oleaje evolutivo.
Nosotros hemos seguido esta “música”, consciente o inconscientemente, desde que por
primera vez nos manifestamos. La realización de la idealidad es el cumplimiento de las
potencialidades a través de la expresión regenerada. Hasta tanto realicemos lo nuestro
propio como individuos, seremos empujados a buscar su exteriorización en alguien o en
alguna otra cosa. La evolución depende de la expresión; “no expresar” o “no actuar” es “no
evolucionar”. Aun la persona que vive en condiciones de lo que llamamos “criminalidad”
está evolucionando porque está expresando sus potencialidades; finalmente ella produce
causas que han de reaccionar como pago Kármico del cual puede aprender más sobre los
principios. La posesión de dinero es el símbolo del mayor bien de la vida para muchos y
nada los detiene para realizar este ideal; sin embargo, con el tiempo y a través de la
experiencia, ellos aprenden a conocer lo que es el dinero verdaderamente y entonces están
condicionados para ajustar su conciencia y sus acciones de acuerdo con un esclarecimiento
de principio en sus propias mentes. Gibrán dijo: “aun la palabra balbuceante fortalece una
lengua débil”; abandonar la búsqueda del ideal es morir en la conciencia; continuar
expresándose como un medio de buscar lo que es de más valor y más apreciado, es
evolucionar.
Nuestra reacción emocional a otra persona la identifica como un símbolo para
nosotros. Si la reacción es de envidia, celos, odio, temor, etc., esa persona ha servido para
estimular una de nuestras congestiones, confusiones o incumplimientos internos; la persona
a quien “odiamos” (deseamos destruir) se presta por el estímulo de su vibración para
recordarnos una culpa pasada muy seria, aún no reparada. Nosotros nunca “odiamos”
(realmente) a otra persona; solamente podemos odiar nuestros incumplimientos y podemos
destruirlos sólo por la expresión regenerada. Si nuestra reacción hacia otros es de armonía,
de júbilo, amor, admiración, inspiración, etc., entonces no importa lo que ellos sean, su
vibración ha servido para recordarnos nuestras propias regeneraciones internas. Esto
explica el por qué la gente ama leal y hondamente a aquellos que podrían maltratarla y
herirla; el lazo magnético de Karma proporciona “pábulo” a la persona que ama para verter
su amor. Amamos el ideal que otra persona representa para nosotros y ese ideal
“personalizado” es siempre un patrón de nuestro propio “sueño profundo de perfección”. El
criminal de más edad que ha tenido éxito financiero puede constituir un “ideal” para el más
joven y bisoño que ha decidido ejercitarse en lo que llamamos “conducta criminal”. No
obstante, en sus acciones antisociales, destructivas y sin principios, él todavía expresa en su
hondo impulso de emular, el símbolo del hombre más viejo. Haciendo justicia a los
ignorantes y poco evolucionados, debemos recordar que la persona a quien llamamos
“criminal” puede expresar una profunda devoción por aquellos para quienes trabaja o
dentro de sus limitaciones particulares de conciencia, él puede tratar honorablemente a los
de su “profesión” y utilizar su “ganancia mal adquirida” para que sea de verdadera ayuda.
Nadie es completamente criminal porque todos estamos tratando de realizar un ideal. El
parasítico “hace nada” es peor traductor de su propia naturaleza, que el criminal activo. Un
ladrón o cualquier otro, puede poseer por lo menos un poco de valentía. El “hace nada” no
tiene ni aún eso y por su propia naturaleza no es cooperador. El tendrá que hacer un
esfuerzo vehemente en el futuro para compensar sus deficiencias del presente.
Por lo tanto, la persona cuyas potencialidades no han sido expresadas
satisfactoriamente, o que se ha condicionado ajena a su ideal interno, puede acudir y con
frecuencia lo hace, a las cintas cinematográficas para lograr un contacto viviente aunque
artificial, con sus ideales personales. No es el propósito de esta disertación criticar o juzgar
el trabajo de actores específicos, excepto como una evaluación concerniente a este tema,
pero ciertos actores serán mencionados debido a la extraordinaria cualidad arquetípica de su
personalidad y apariencia física, más cierto nivel de habilidad técnica, por las cuales ellos
ejercitan el poder del simbolismo viviente en la subconciencia de individuos o grupos. De
los muchos que han ejercitado una influencia duradera en el subconsciente del público
citamos cuatro hombres de tipos opuestos cuyo trabajo en el cine americano representa
ejemplos sobresalientes de la personalidad arquetípica simbólica: Lon Chaney, Bing
Crosby, Rodolfo Valentino y Clark Cable.
Lon Chaney, cuyo trabajo en el cine mudo lo clasificó como el más grande artista en
maquillaje y uno de los más grandes pantomimos en el teatro americano, realizó como un
arquetipo, el impulso universal, instintivo de la humanidad, de desear trascender la pasada
monotonía de la “experiencia cotidiana”. Sus representaciones fueron casi sin excepción, de
cuerpos deformes y personalidades torcidas. Dio al auditorio la satisfacción de la atracción
subconsciente hacia lo misterioso y lo horripilante. Sus representaciones resultaban en un
impacto emocional, pues él tenía grandes poderes de proyección y las mejores de sus
representaciones tales como Quasimodo el Jorobado de Nuestra Señora fueron experiencias
dramáticas inolvidables. Epitomó los “caprichos del Destino” por los cuales la humanidad
sufre a causa de deformidades físicas o frustraciones terribles de los impulsos naturales. En
resumen, su propósito oculto fue traer al público del cine la conciencia de lo trágico en el
arte dramático. Su propósito y tipo de representación no fueron en absoluto para mero
entretenimiento. Haber respondido verdaderamente y de todo corazón a la obra notable del
señor Chaney significó una intensificación de conciencia del “pathos” del sufrimiento
humano. Su propósito oculto fue dirigirse directamente hacia el estímulo de la compasión
en el corazón humano.
El autor siempre ha estimado que la obra del señor Bing Crosby en la pantalla ha
sido uno de los influjos espirituales más extraordinarios en el mundo (1951). Con tanta
religión organizada actual, en un estado de inquietud y de cambio, la vibración y el talento
de este hombre nos traen a través de la canción y la comedia ligera, el estímulo
“suavemente expresado” pero de mucho alcance hacia el ideal humano, de la sencilla
bondad y la amistad natural. Su vibración, desde el punto de vista astrológico, es
poderosamente Venusiana, teniendo a Libra como Ascendente, el Sol en Tauro y la Luna en
trino con Mercurio y Venus. ¿Y quién puede personificar con mayor perfección el ideal de
la obediencia pasiva constructiva? Para hacer una analogía imaginaria, podríamos llamarlo
el “Francisco de Asís del siglo XX”, por ser tan imperiosas la bondad y sinceridad del
arquetipo que él representa. Las palabras se escriben y las acciones se planean; pero él tiene
en sí mismo la especialización de conciencia que proyecta esta cualidad arquetípica. Otros
representan y cantan, ellos son deleitables e imponen el respeto del público, pero sólo existe
un Bing Crosby, el “trovador del mundo” y arquetípicamente, el amigo de todos los que se
relacionan con él. ¿Quién no desearía poseer el poder amigable que él simboliza?. El
enternece los corazones más duros y con su gran serenidad logra las representaciones más
naturales, simboliza la personalidad descongestionada, expresiva, bondadosa; persuasiva
más que potente, con la percepción del bien inherente a todos. Si la gente que afluye a sus
películas reconociera que ellos como individuos sólo necesitan emular este arquetipo y
disolver residúos de malicia, de envidia, celos, impulsos dañinos, etc., no sólo disfrutarían
más aún de sus representaciones, sino que seguirían sinceramente su ejemplo. El señor
Crosby personifica verdades de la naturaleza humana regenerada - su obra es una serie de
sermones a través de la representación y el canto -. La gente de todo el mundo lo ama
porque les exterioriza las propias potencialidades internas de corazón y espíritu. ¿Considera
usted al señor Crosby - en la pantalla - como una “invención imaginativa” completamente
remota de usted y de su vida, o reconoce usted que se mira en un espejo el cual refleja
aspectos de su propia delicadeza, amigabilidad y armonía innatas?. Piense sobre esto
detenidamente.
El señor Valentino, un europeo latino, de apariencia hermosa, extraordinaria,
personificó en su tiempo un ideal romántico que sobrepasó en poder a todos los actores de
su tipo. La psicología podría decir mucho concerniente al dominio que este hombre ejerció
sobre el subconsciente de la mujer americana. Es cierto, aunque sea desagradable decirlo
que la miasma del puritanismo ha sido una mancha en su influencia sobre las mentes y los
corazones de la gente por muchos años y esta influencia ha desviado a muchas personas -
millones de ellas - del logro del ideal de cumplimiento espontáneo de la relación de amor.
El arquetipo representado por el señor Valentino fue la completa antítesis de esta
“filosofía” falsa, materialista, corrupta y deficiente. Los factores combinados de
temperamento latino ardiente, una cara y una figura hermosas, más una gran habilidad de
proyectar la intensidad del magnetismo sexual, le hizo posible a este actor efectuar un
arquetipo enfocado de personalidad masculina que exteriorizó el ideal de la
complementación del amor al subconsciente femenino. Bajo el hechizo de su vibración las
mujeres “redescubrieron” su condición básica e instintiva de mujer - el deseo de ser
conquistada, oprimida y transfigurada por el poder de proyección del hombre diestro y
culto -. En la vibración y personalidad de este hombre, nada en absoluto era “americano”;
él representó un tipo de personalidad de gracia masculina, cortesía, habilidad erótica y el
hechizo cultivado de una civilización más vieja. Puede haber o no, otros en la pantalla hoy
día que puedan compararse favorablemente con la vibración y la habilidad particulares de
este hombre, pero él fue en su tiempo, arquetípico de lo que muchas, sino la mayoría de las
mujeres buscan como compañero amoroso ideal Nadie sugiere que ningún hombre modele
su vida por la del señor Valentino, sino que lo que él simboliza se podría considerar y
aprender por muchos hombres que han permitido que sus conceptos de la relación entre
hombre y mujer se congestionen por la falta de gracia, por la ignorancia y el puritanismo -
con sus complejos de culpabilidad - y la falta de percepción de lo que es verdadera belleza
en la mujer. En sus representaciones en la pantalla el señor Valentino rindió homenaje al
ideal de la belleza femenina. Por vanidad personal muchas mujeres tratan de forzar el
homenaje masculino mediante ardides y artificios; pero finalmente el hombre rinde
homenaje a sus ideales y nunca a máscaras y triquiñuelas. Hay una lección que los hombres
deben aprender en consideración a la obra de este actor. El propósito oculto de la obra de
este actor fue que el hombre percibiera y que encendiera por la percepción, la belleza real
de la mujer a fin de que ésta se convirtiera en la hermosura que inspira.
El señor Gable, la personificación del tipo de Marte-Saturno-Mercurio, es
probablemente la mejor réplica americana de lo que el señor Valentino representó como
europeo. Gable ha sido designado justamente el más grande arquetipo de la personalidad
masculina en la pantalla de la actualidad, El es todos los hombres para toda la gente, su
Luna en Cáncer designa su facultad oculta para “alimentar el inconsciente colectivo”, y su
obra es acogida con entusiasmo tanto por los hombres como por las mujeres. En sus
representaciones de la pantalla podemos considerarlo fácilmente como desempeñando una
forma de “sacerdocio” hasta donde un sacerdote pueda considerarse como la
personificación de los principios de vida en la religión ceremonial. Alambicada como
podría parecer al principio la significación oculta de la obra de este actor, es profundamente
religiosa porque él enciende en la subconciencia de la gente, una percepción intensificada
de los principios masculinos de la personalidad.
Los estudiantes puede que no vean conexión alguna entre las palabras “religiosa” o
“espiritual” y las representaciones rudas, fuertes y por lo general toscas del señor Gable;
pero su persona y su vibración transmiten un símbolo de recursos, tolerancia, confianza
propia, fuerza física, buen humor genial y sobre todo la cualidad del valor que es la
cualidad arquetípica regenerada de la vibración de Marte. (El tiene a Marte en el signo
Ascendente haciendo cuatro aspectos mayores, dispositado por el regente del mapa y trino a
Júpiter y Saturno). La gente tiende a veces a “enfermarse internamente” con sus propias
futilidades, incompetencias y debilidades y con las de aquellos que lo rodean. El señor
Gable somete a su consideración la actualidad de patrones de gran fuerza física, mental y de
carácter. Su vibración enciende ciertamente un patrón de idealidad, puesto que el valor, la
confianza propia, la paciencia y el poder físico son arquetipos de Marte y como tales, ellos
representan cualidades que todos estamos tratando de realizar en nosotros mismos. La
trinidad de la Luna, Marte y Saturno es la base planetaria de cada ciclo evolutivo; Luna-
Saturno, como regentes del diámetro estructural de Cáncer-Capricornio, representa la
fuente paternal del “Yo Soy” de Marte así como su cumplimiento en la madurez. Una
madurez fuerte, bien integrada, presupone un Marte bien integrado y las cualidades
dinámicas poderosamente individualizadas del arquetipo de Marte que el señor Cable
simboliza es una esencia vibratoria que todos nosotros, hombres y mujeres poseemos como
una potencialidad que debe ser cumplida y expresada. La atracción universal de sus
representaciones está representada en la combinación de dos patrones distintos en su mapa:
Luna-Cáncer y Saturno-Capricornio, con el Sol y el regente en Acuario en sextil a Urano; la
ubicación de su Marte Ascendente en la duodécima casa nos da una clave para la
significación oculta de su vibración como un símbolo de la personalidad arquetípica.
Si usted es uno de los que se han sentido inclinados a identificarse con las
“representaciones cinematográficas” y desea libertarse de ese encarcelamiento simbólico,
haga una copia de su mapa, sin el número de grados; esto es lo que el autor llama mapa de
“Luz Blanca” - este es el cuadro simbólico de usted mismo corno arquetipo. Estúdielo con
el propósito de determinar cuáles son sus puntos focales vibratorios (olvide las cuadraturas
y oposiciones en este estudio) y comience por hacer algo para organizar su vida y poderle
dar una expresión más completa y libre a sus potencialidades vibratorias esenciales. Estudie
la obra del actor o la actriz cuyo trabajo en la pantalla le “fascina” y reconozca que algo de
sus personalidades o vibraciones también está en usted. Es su derecho y su deber buscar su
verdad como una expresión individualizada del arquetipo humanidad. Cuando comience
esta reorganización, usted se encontrará gradualmente liberado de la compulsión de
identificarse a través de otro - y su gozo del entretenimiento y el arte teatral cobrarán una
mayor sinceridad porque usted estará más y más capacitado para disfrutarlo y apreciarlo
por su propio mérito. El arte de vivir es descubrir a nuestro ser y lo que realizamos de
nosotros mismos.

***

del libro " Estudios de Astrología VII ", de Elman Bacher

*

CURACIÓN


CAPÍTULO III


CURACIÓN

El arte de curar es una extensión impersonalizada del amor bipolar de los padres. La
conservación del cuerpo engendrado es uno de los factores envueltos en la responsabilidad
de los padres; la sabiduría que es el conocimiento destilado de la experiencia a través de
encarnaciones, es sumada al instinto amoroso básico de la paternidad para formar la esencia
de las artes de curación mediante las cuales la humanidad conserva y protege, en el
servicio, el compuesto de sus miríadas de cuerpos. Consideraremos un mándala básico
indicativo de esta extensión:
Primero, un círculo con el diámetro vertical, los símbolos de Cáncer y Capricornio
en los puntos inferiores y superiores, respectivamente. Este es el mándala esencial de la
paternidad o maternidad - lo maternal y paternal del Yo Soy abstracto del Ascendente -. En
los estados primitivos la humanidad funcionó instintivamente en la paternidad o
maternidad, siguiendo la llamada del instinto generador como cumplimiento de un deseo
intensamente expresado - tal vez con un ápice de lo que podría llamarse “afecto”. Con la
concepción, el alumbramiento y la conservación al azar de los niños, la humanidad
primitiva cumplió la responsabilidad de engendrar formas. No obstante, con la evolución y
el desenvolvimiento de la potencialidad del amor, los padres consideraron a los niños como
individuos y con esta consideración nació el deseo de comprenderlos. Las artes de curación
puede decirse que nacieron con el primer ser humano que ejercitó su pensamiento y su
ingeniosidad, como expresión de un instinto protector paternal para la conservación de la
vida de otro. Esta persona hipotética, quien fuera, proyectó de la potencialidad del amorsabiduría,
una imposición de la mente y la voluntad en los fenómenos de la Naturaleza para
realizar la aurora del impulso del servicio amoroso impersonalizado. El hombre impele
internamente hacia extensiones de relación sanguínea en el desenvolvimiento de sus
potencialidades. Primero, sus padres, hermanos y hermanas, compañera e hijos; después,
los miembros del clan o de la tribu a que pertenece; más tarde los miembros de otro clan y
así sucesivamente, hasta que alcanza una octava de conciencia en la cual percibe un
vislumbre de la relación de su vida con toda la gente. El “cuidó de sus animales” primero,
porque dependía de ellos para el trabajo y el alimento; sin embargo, con el “vislumbre de
las relaciones de la vida”, él percibió que estaba relacionado con sus animales al igual que
con sus parientes humanos y otros seres humanos, y como consecuencia extendió su
conocimiento de curación para beneficiar no sólo a la gente, sino también a la vida animal.
El universalista está redimido hasta tal grado que cuanto tenga de potencialidad del servicio
amoroso es radiado a todos los seres vivientes que lo necesiten.
Ahora añada al mándala en consideración, el diámetro de Piscis-Virgo; los puntos
similares en Cáncer-Piscis y Capricornio-Virgo son conectados por líneas curvas en
dirección contraria a las agujas del reloj. En esta forma vemos una película compuesta del
diámetro Cáncer-Capricornio volteada nueve signos, reposando en los signos que
representan la octava de sabiduría de la paternidad. “La sabiduría que nace de la
experiencia evolutiva” es la significación arquetípica de cualquier patrón del signo de la
novena casa. Un padre devoto, pero ineducado puede hacer todo esfuerzo para sanar a un
hijo amado; pero la sabiduría resulta en el arte de hacer las cosas de acuerdo con sus
principios esenciales. Por lo tanto, los médicos especialistas, los diagnosticadores,
cirujanos, enfermeras, dentistas, ginecólogos, dietistas, herbarios, veterinarios, psiquiatras,
etc., abarcan la gran fraternidad de los terapeutas, los “padres impersonales” que consagran
sus esfuerzos al mantenimiento de la salud interna y externa de todos los seres vivientes. De
esta fraternidad hay dos tipos básicos que estudiaremos por medio de mándalas. El mándala
del curador exotérico es el diámetro de Virgo-Piscis polarizado por Géminis, regido por
Mercurio y tercera casa desde Aries. Géminis es conocimiento verdadero, es la
comprensión derivada de la observación de los fenómenos físicos y del estudio de hechos y
datos registrados. El acercamiento exotérico de las artes terapéuticas está basado en un
acercamiento que el cuerpo mismo es el origen de sus propios males, y como tal, él fue el
medio a través del cual el hombre fue impelido a familiarizarse con la estructura y las
funciones de su vehículo físico. En sus primeras etapas de evolución, él conocía solamente
lo que veía o percibía por los medios físicos; su conciencia y apreciación de la vida se
enfocaban en su reacción al mundo objetivo que lo rodeaba. Por lo tanto, estudió su cuerpo
observando lo que sucedía bajo ciertas condiciones y experiencias. Aprendió las diferentes
clases de reacciones al dolor de que era capaz cuando su cuerpo era afectado en formas
especializadas por fuerzas o medios externos. Este “mándala de curación” polarizado por
Géminis, por ser esencialmente objetivo, es el mándala de todo arte diagnóstico que
pertenezca a cualquier rama de curación, interna o externa. Se refiere también a las artes de
la cirugía y al tratamiento médico que tienen aplicación directa en la condición física.
El hombre empezó a aprender sobre los efectos externos bastante temprano en las
etapas evolutivas; pero no tardó mucho en darse cuenta de la significación de los estados
internos que afectaban su bienestar físico. El primer ser humano (hipotético) en comprender
que un estado emocional o mental tuviera una relación directa con la condición del cuerpo
como la causa de una anomalía fue el primer terapeuta esotérico. El fue el primero en
reconocer la coexistencia de la vida subjetiva y la vida objetiva. Sus observaciones fueron
el origen de aquellas que se desarrollaron subsiguientemente relativas a la causa subjetiva
de toda anomalía física o desarmonía - lesiones al igual que enfermedades -. En resumen,
estas observaciones se refieren a la causa kármica de las desarmonías físicas. (El Faraón
Alado, por Joan Grant, relata cómo percibían los grandes sacerdotes curadores del antiguo
Egipto, por el examen clarividente, las causas internas de las desarmonías físicas). El
inmortal Paracelso puede ser mencionado como un “epítome” (en la historia relativamente
reciente) de este “primer terapeuta esotérico”. Ahora añadamos al mándala en
consideración, el símbolo de Sagitario polarizando a Géminis, formando de ese modo, la
cruz mudable de la instrumentación, la extensión del mándala del curador exotérico, la
imagen del hombre como instrumento para su propia curación. La congestión principal
envuelta es la congestión en la ignorancia, la “ceguera a los principios” que es
fundamentalmente la causa de toda enfermedad y lesión física. El signo de fuego Sagitario
es el punto iniciador de esta cruz correspondiente al Aries de la Cruz Cardinal. La identidad
es: “yo soy un curador”.
Ahora para aclarar, “construya” el mándala de Sagitario como sigue: Sagitario en la
horizontal izquierda, Virgo en la vertical ascendente; Géminis en la horizontal derecha;
Piscis en la vertical descendente. La irradiación curativa, conservadora de Sagitario es
polarizada por el conocimiento de Géminis; el diámetro de los padres es el diámetro de
servicio abstracto de Virgo-Piscis. El instinto primitivo maternal de Cáncer está demostrado
aquí como la maternidad universal del compasivo Piscis; el instinto, primitivo paternal de
Capricornio, exaltación del principio masculino, Marte, está demostrado aquí como la
mayordomía del elemento de tierra por medio de Virgo, como sabiduría, expresándose a
través del servicio amoroso. Ahora añada la quinta y novena cúspides y los signos
apropiados, Aries y Leo respectivamente; conecte los tres puntos de fuego por medio de
líneas rectas formando el trivio de la individualización dinámica que caracteriza a todos los
grandes curadores esotéricos; cada uno de éstos, por la verdadera naturaleza de su propósito
y cumplimiento de responsabilidad, es un precursor en tanto que cada uno añade un punto
de entendimiento que se presta para trascender las limitaciones del conocimiento puramente
exotérico. Todo curador, no importa la rama del arte en que él sirve, que aplica una
percepción inspirada de las causas internas de las lesiones y las enfermedades es un curador
esotérico; sólo aquellos que enfocan en el cuerpo solamente, deben ser considerados como
“exoteristas puros” del arte de curar.
La potencialidad del amor (quinta cúspide) de este mándala enfoca la gran
regeneración de la valentía y todo curador esotérico debe expresar esta virtud para poder
cumplir. La mayoría de la humanidad es y siempre ha sido de “propensión exotérica” -
congestionada en la apariencia externa y ciega a las realidades internas. Desgarrar el velo
de la ignorancia para que la humanidad se ponga sobre aviso, como la causa de sus propias
desarmonías ha requerido un valor intrépido y un celo ardiente de parte de los grandes
curadores. “El miedo instintivo a lo desconocido” que caracteriza a la ignorancia ha sido
siempre el mayor reto a la integridad personal de los curadores y este reto ha tenido que ser
afrontado por el ejercicio del mayor impulso dinámico representado por Marte-Aries. Leo
en la novena cúspide de este mándala enfoca la vibración de “poder y autoridad” del Sol en
la casa que alude a la comprensión y a la enseñanza. ¿Quién, en las artes de curación
presumiría o se atrevería a presentar especulaciones como verdades referentes a la curación
subjetiva - esto es, sin la autoridad de la verdadera comprensión de los principios
envueltos? En este factor del mándala, vemos el “reino de la verdadera comprensión”, la
“nobleza de las percepciones iluminadas”. Las verdades de lo externo, importantes y
significativas como son para el desarrollo de las artes curativas, son imágenes reflejadas de
las verdades de lo interno. El Leo de la novena casa es la “sabiduría” que irradia amor y la
expresión de verdades de lo interior realizadas, es la esencia de la curación en cualquier
plano; esta sabiduría es una contribución vitalizante a las experiencias humanas en
cualquier aspecto.
Así como Cáncer es el símbolo de lo que impele en la conciencia de la mujer a
sacrificar su sustancia corporal para la encarnación de Egos, del mismo modo Piscis es,
como signo de la cuarta casa del “mándala del curador”, el sacrificio espiritual hecho por
todo curador verdadero. La “sustancia” de este sacrificio es la idealidad de todos los
curadores, varones o hembras, ofrecida continuamente para que el ideal de la salud pueda
ser manifestado en la experiencia humana. Así como la mujer primitiva ama
instintivamente a su hijo, del mismo modo la polaridad femenina en todo ser humano, ama
lo que es joven, indefenso y embrionario. Y “embrionario” quiere decir “ignorante”. El
sacrificio ofrecido a través de la idealidad por los curadores es con frecuencia infinitamente
peor que cualquier otro sufrimiento físico. La visión de una humanidad de salud radiante
envilecida continuamente por las fuerzas congestionadas y negras del materialismo, el
prejuicio, la estupidez y la envidia, es una crucifixión del espíritu que puede ser y ha sido
sumamente abismática. El corazón maternal de todos los curadores resiste estas
laceraciones en el servicio, así como en grado diferente, la mujer resiste el dolor de la
gestación y el alumbramiento. Así se le muestra el cuadro a todos los que serán curadores:
Estar dispuestos a neutralizar las fuerzas de la congestión por una efusión continua de su
idealidad y de sus impulsos simpáticos. En este servicio de universalización, todo en
vuestra naturaleza que es, o que ha sido “Madre” alcanza octavas de conciencia
prolongadas a fin de que todos se beneficien con la efusión de sus impulsos compasivos y
simpáticos.
Si el impulso de sanar es derivado de la esencia femenina, maternal, entonces el
verdadero trabajo de curación es derivado de la esencia paternal como una universalización
prolongada del principio de mayordomía inherente al trino de tierra, iniciado por el
Capricornio de Saturno, aunque enfocado en este mándala como el Virgo de Mercurio, la
“ubicación masculina” de este planeta mental. Toda la simpatía en el mundo puede ser,
desde el punto de vista vibratorio, un medio de curación; pero la totalidad de las artes
curativas es tan compleja y tan variados son los factores con los cuales tratan que en los
procesos evolutivos está asegurada la aplicación de mucho estudio y observación. La
polarización de Sagitario por Géminis y de Piscis por Virgo nos indica que el conocimiento
de los hechos de todos los planes de existencia representa en términos humanos, la
terminación o el cumplimiento (complementación) del impulso básico o instinto por el cual
el ser humano trata de convertirse en instrumento para los poderes curativos. Todo el
estudio y lo que se aprende por la experiencia sirve finalmente el propósito de alertar la
conciencia del curador hacia una percepción de salud como un atributo universal. Un padre
humano, inteligente, no concibe que su responsabilidad abarque el “hacerlo todo por el
niño”; él sabe que su responsabilidad es guiarlo y ponerlo alerta Sobre el ejercicio de sus
potencialidades individuales. Así el sanador corno “padre universalizado”, estudia la
enfermedad y las lesiones con el propósito de alertar al paciente (su hijo) para que se dé
cuenta de su propia responsabilidad en el asunto. El “corazón de padre” del curador dice:
“mi hijo, debes averiguar por qué tienes esta condición y ejercitarte de acuerdo con un
entendimiento más claro de los principios de tu cuerpo”.
El curador, un ser humano en desarrollo con problemas como cualquier otro, puede
y a veces logra congestionarse y “volver a las andadas” en el cumplimiento de su servicio
universal. El es, como otro cualquiera, un aspecto del Gran Mándala el cual da pautas sobre
ciertos peligros particulares si el sanador opera desde una base de congestiones en la
conciencia.
El signo de Cáncer no sólo simboliza el “hogar y la vida privada”, sino que es
arquetipo de la conciencia de adhesión a una raza, nacionalidad, o religión particulares.
Todos estos factores son parte de nuestra “conciencia del calor del hogar” y sirven de
“modelos evolutivos”. El curador que se “congestiona en Cáncer” es el que hace un
esfuerzo máximo para auxiliar a uno de los suyos, pero sin embargo rehúsa su ayuda a un
relacionado “fuera de su límite”. A pesar de su habilidad tal acción muestra ignorancia de
los principios de las artes de curación. El signo de Capricornio enfocado por Saturno, es
ortodoxia, organización y normas convencionales. A través de la vibración por Saturno se
desafía en ciertos patrones, la individualidad del sanador por “lo que se ha establecido
como normas y éticas profesionales”. Todos los grandes curadores lo son gracias a su
individualidad y el valor de sus convicciones inspiradas. La codicia por el dinero, el
aplauso y la “reputación”, que caracteriza a los curadores “cristalizados” es una fuerza
combinada que con frecuencia desafía la integridad del individuo. Si éste trasciende ese
reto, su Luz seguirá ardiendo con brillo y fuerza; si sucumbe a cualquiera de sus factores,
su Luz tarde o temprano se amortiguará y chisporroteará. El curador no puede defraudar su
Luz en aprobación de lo cristalizado, y falto de principio y de esperanza de mantener esa
Luz clara e iluminadora. La complementación de Sagitario por Géminis, irredimido, es
congestión en el logro intelectual a expensas del impulso espiritual. Si el curador ha
reaccionado a decepciones y dificultades con un incremento de cinismo y antipatía
intensificada gradualmente, él puede ser tentado a buscar consuelo recurriendo a los “libros
y alejándose de la gente”. El curador existe como tal, debido a las necesidades de otros
seres vivientes y no por lo que está en los libros. El conocimiento debe “unirse” al ideal
espiritual de completar plenamente el servicio de amor, ^ que es la razón de ser del curador.
Cualquier estudiante de astrología deseoso de inaugurar un período de estudio
relativo a los mapas de curadores o factores astrológicos relativos a las “habilidades
curativas” debe preparar su mente para este estudio leyendo primeramente biografías de los
grandes curadores como una armonización con el espíritu en la naturaleza humana que hace
a la gente curadores. Debe familiarizarse “mercurialmente” con los pasos significantes en el
desarrollo de las artes de curación a través de la evolución humana. Esto es comparable, en
el plano intelectual, a la “meditación sobre mándalas puesto que la mente es de ese modo
sensibilizada a la vibración” de los curadores. Se sugiere también la lectura de la exquisita
Canción de Bernadette de Franz Werfel como una necesidad indispensable para todos los
estudiantes que deseen sensibilizar su percepción de la instrumentación de todos los
grandes curadores y los medios ocultos por los cuales se establecen los grandes centros de
curación. La literatura Teosófica y Rosacruz es por supuesto un manantial insondable de
conocimientos sobre los temas de curación.
Algunas observaciones generales: Las artes quirúrgicas están caracterizadas por la
vibración de Marte; las del tratamiento y el diagnóstico por Mercurio. La Luna y Venus son
conspicuas en los patrones referentes a las especializaciones femeninas. Saturno, para las
artes quiroprácticas y ortopédicas. Una persona dotada de poder vibratorio curador, tendrá
por lo general, un Sol poderosamente aspectado y claro, con énfasis en los signos fijos,
particularmente Escorpión y Leo. Los signes de Piscis y Cáncer y el planeta Júpiter son
“básicos” en los mapas de curación. Si es un curador verdadero, el curador es un
conservador - y Júpiter es el principio de la conservación y el mejoramiento. La duodécima
casa - la casa del cumplimiento de responsabilidad kármica para aquellos que están
limitados - debe ser configurada en los mapas de los que prestan servicio en los hospitales o
en otras instituciones de curación. Venus puede ser o no ser conspicuo en tales mapas; pero
la Luna tiene que serlo - puesto que ella es el símbolo de la simpatía maternal instintiva así
como de la necesidad pública. En la conciencia de todo el que estudie el tema de la
curación, puede ocurrir una forma de curación inspirativa - y el astrólogo “hermano
gemelo” del curador esotérico, debe irradiar curación por su amigabilidad, sus percepciones
y su amor impersonalizado. El funciona como un “sanador de la psique” por su atención
vigilante de la conciencia de la humanidad a las verdades de los principios de vida.

***

del libro " Estudios de Astrología VII ", de Elman Bacher

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